Tentaciones de verano: libros, blogs y café

Siento el abandono temporal de la blogosfera, pero está visto que playa y conexión 3G no son muy compatibles, o por lo menos, en Roquetas del Mar, dónde he pasado una semana de relax. Dentro de poco, subiré posts con algunos de los sitios más interesantes que he conocido por Almería.

Por el momento, os voy a contar algunas de las tentaciones a las que he dedicado mi verano: los libros, los blogs y el café. La primera de ellas, los libros, viene de la mano de una comunicadora de la talla de Nuria Roca. No me gusta mucho la palabra comunicadora (me suena demasiado institucional), pero con Nuria, cualquier otra definición se quedaría corta: presentadora, escritora, twittera, y hasta me atrevería a decir, modelo, después de ver día y noche las promos que ha grabado para Divinity, ¿cómo se puede estar tan fantástica después de ser madre? ¡Envidia! (sana, ¡por supuesto!).

Libros de Nuria Roca

En esta ocasión, os quiero hablar de su faceta como escritora. Hacía tiempo que había oído hablar de los libros de Nuria, pero hasta ahora, nunca me había decidido a comprarlos. Hasta que me cruzé con ellos en el Carrefour de Roquetas del Mar. Allí estaban. Los dos juntitos. Y a falta de uno, me llevé los dos: Sexual-mente y Para Ana (de tu muerto).  (Nuria ha escrito un tercer libro titulado Los caracoles no saben que son caracoles, pero aún no lo he comprado). Por el momento, sólo he leído Sexual-mente (aún sigo inmersa en su lectura, aunque ya casi lo he terminado) y sólo os diré una cosa; que ya adelanté en Twitter: ¡Soy fan de su amiga Esther! Para entender esta afirmación, tendréis que leeros el libro, ya que cualquier explicación que pudiera dar, se quedaría corta. Sobre el libro, os diré, tal y cómo dice en el prólogo, que si buscáis una guía de sexualidad o de consejitos prácticos para adolescentes os habéis equivocado de libro. Pero -añado- si buscáis un libro en el que se hable sin miedo sobre sexo y con el que pasar un buen rato leyendo, entonces Sexual-mente es vuestro libro. Lo recomiendo al 100%. Respecto a Para Ana (de tu muerto), ya le dedicaré otro post cuando lo lea 😉 .

El resto de mis tentaciones de verano vienen juntas, ya que no concibo leer los posts de mis blogs favoritos sin una taza de café, capuccino, frapuccino, etc. entre mis manos.

Cosmoblog y Kaiku

©Cosmofan

Respecto a blogs, quería hablaros de mi último descubrimiento en la blogosfera: Cosmoblog, el blog de la redacción de Cosmopolitan. Soy fan incondicional de su canal de televisión y por eso decidí seguirles en Facebook (reconozco, que no soy tan seguidora de su revista).  Lo que me gusta de Facebook es que un día haces click sobre el enlace de una página, a la que pulsaste el botón de ‘Me gusta’ sin saber muy bien para qué, y terminas descubriendo una web – o en este caso, un blog – de lo más interesante. En el Cosmoblog podréis encontrar post sobre sexo para mujeres, pero también sobre moda, belleza, literatura… en definitiva, sobre cualquier producto o evento que pase por la redacción de Cosmopolitan. Sus redactoras (que me perdonen si hay algún chico, pero hasta el momento sólo he leído posts firmados por chicas) te cuentan de una forma sencilla y concisa su último descubrimiento. Y eso me ha conquistado.

Por último, pero no menos importante, mi última tentación de verano: el café. Aunque en mi caso, he de reconocer que es de todo el año, pero bueno.  En esta ocasión, os quiero hablar de Kaiku (y no, no soy ninguna de las bloggers a las que han invitado a ese maravilloso viaje del que podéis encontrar referencias en la blogosfera y tampoco me han pedido que hable de Kaiku). Hablo de esta marca de café porque me ha sorprendido gratamente descubrir que POR FIN ha llegado a España. Y digo por fin en mayúsculas porque parece que, poco a poco, España POR FIN comienza a adaptarse a la cultura del café para llevar. Yo me hice fan de esta costumbre durante mi Erasmus en Alemania, dónde descubrí Kaiku, y he de reconocer que los meses que pasé en tierras germanas no serían lo mismo sin los Kaffee zum Mitnehmen (café para llevar en alemán) que me compraba en la cafetería de la universidad. Ahora sólo queda que lleguen los Pretzel a las panaderías españolas y entonces pasaré a ser una de las mujeres más felices del planeta 😉 .

¡Hasta la próxima, fashionistas!

Con aroma a café

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¡Y nunca mejor dicho! Me he quedado sin palabras cuando esta mañana me he encontrado con estas curiosas colonias mientras navegaba por la web de Glamour. En realidad no huelen a café, aunque su packaging te lleve a pensar todo lo contrario.

Se llaman Honoré des prés y las acaba de lanzar una marca de perfumes biológicos franceses. La puedes encontrar en varios aromas: zanahorio, coco y ‘Vamp à NY’ (¡No tengo ni idea de que olor puede ser este último!). Sin duda alguna, nada más verlas supe que tenía que postearlas en mi querido universo bloguero/cafetero. Así que aquí estoy, con mi café del Starbucks en mano y mi Blackberry. Desde hoy, se han convertido en el aroma oficial de mi querido blog.

Tall latte desnatado con shot de vainilla light

 

Pedir un café en el Starbucks supone toda un aventura, aunque sin duda alguna el objetivo bien merece el sacrificio. Nada más entrar, su decoración te cautivará, ¡querrás sentarte en uno de sus sofás, sí o sí! Pero conseguir un sitio libre no será tarea fácil. Una vez conseguido (si has sido afortunad@ y has entrado en el momento justo en el que alguién abandonaba su preciado sofá), tu siguiente objetivo será pedir tu bebida y algo de comer en la barra. Sí, has entrado convencid@ de que sólo querías un café, pero una vez que has visto el escaparate de postres, no podrás resistirte y terminarás respondiendo un tímido “sí”, a la pregunta-trampa del barista: “¿Quiere algo para comer?”……¡Por supuesto que quieres!

Acabas de alcanzar la mitad de tu objetivo. Pero aún te queda la etapa más complicada de la misión: decidir tu bebida. Y digo bebida y no café, porque, al contario de lo que muchos creen, en Starbucks no sólo se venden cafés. También puedes disfrutar de una gran variedad de tés, chocolates y zumos (por si acaso no era lo suficientemente complicado decidirse entre las diferentes variedades de café, encima ahora te entra la duda, de lo que si realmente te apetecía era un café). Una vez reafirmad@ en la convicción de que has entrado a por un café, llega la hora de enfrentarse al panel-carta. Sí, ese panel enorme que se extiende grandiosamente frente a ti y que te presenta una amplia gama de oportunidades: latte, capuccino, frapuccino… Si no eres un habitual de los Starbucks te quedan dos opciones: a) que termines pidiendo un capuccino, por vergüenza a demostrar tu ignorancia frente al abanico de oportunidades, b) que avasalles al barista con preguntas hasta que te quede suficientemente clara la diferencia entre capuccino y frapuccino, y café y mocá (esá opción es bastante desaconsejable si tienes una larga cola detrás tuyo, aguardando ansiosos por su café matutino). Por fin concluyes tu pedido. Ahora sólo queda esperar a que te lo entreguen para concluir tu misión con éxito.

Por supuesto, a estas alturas del post, muchos ya habréis deducido que mi elección, casi siempre, es el tall latte desnatado con shot de vainilla light. Sí, casi siempre llego sin aire al final del nombre, ¡qué le vamos a hacer! Eso sí, cuando me entregan mi tall late…(creo que no es necesaria la crueldad de reescribir el nombre completo una y otra vez), con su espuma blanca, su vaso de cartón, ¡con mi nombre escrito! (para que queda bien claro, que el café es mío y sólo mío), y acompañado, casi siempre, de una muffin de vainilla y chocolate, la cara de felicidad que se me queda, no puede ser mayor. ¡Objetivo cumplido!
Disfruten de su café.

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