Querido 2013…

Querido 2013,

Tú vas a ser nuestro año. Tienes que ser nuestro año. Porque estamos cansados de escuchar que la cosa va a ir a peor, que no hay solución. Que tardaremos en mejorar. Que aún tenemos que apretarnos el cinturón.

2013 is going to be our year

Querido 2013, tú vas a ser nuestro año. Porque estamos cansados de escuchar excusas. Estamos cansados de escuchar siempre el mismo discurso. Estamos cansados de que nada cambie. Estamos cansados de la palabra crisis.

You can have results or excuses, not both

Querido 2013, tú vas a ser nuestro año. Porque nosotros queremos que lo seas. Porque cada uno es dueño de su destino. Porque no nos vamos a quedar de brazos cruzados. Porque llegó la hora de hacernos cargo de nuestros problemas y darles solución, sin esperar que otros los solucionen por nosotros.

Querido 2013, tú vas a ser nuestro año.

Anuncios

Sueños que van y vienen

>

Pues aquí estoy, en el tren camino a la rutina, otra vez. Se acabaron las vacaciones. De fondo, y para hacer el regreso menos doloroso, el primer vuelo sobre el atlántico llevado a cabo por una mujer. Así, un año más, decimos adiós a las vacaciones de Semana Santa, para comenzar a preparar con ilusión el periodo vacacional estival, ¡todo es cuestión de soñar!
Y reconociendo que, junto a las vacaciones laborales, mi blog también se tomó unas vacaciones, aprovecho este post para resumiros la Semana Santa leonesa. Pero antes de que nadie se horrorice, tranquilos porque no pienso relatar aquí las estaciones del viacrucis, ni describir cada procesión leonesa (eso sólo me llevaría una decena de posts). Sólo voy a contaros dos de las tradiciones más curiosas de mi tierra. Antes de nada, no puedo seguir sin mencionar que la Semana Santa Leonesa está declarada de interés turístico internacional, que sino, seguro que más de una leonesa/leonés que conozco me mata. Y sin enrollarme más, ahí van esas dos tradiciones que tanto me gustan: la de recorrer el barrio húmedo tomando limonadas (y que popularmente se conocen como “matar judios”, pero tranquilos todos, que la sangre no llega al rio :-)), y la procesión de Genarín que, al contrario de lo que muchos creen, ni era santo, ni apostólico; era borracho y le atropelló el primer camión de la basura de león, ¡sobran los comentarios!
Si hay algo que me apasiona de mi ciudad natal es su barrio húmedo y la tradición de recorrer los bares tomando tapas. ¡Sin trampa, ni cartón! Un corto, una tapa. Sin suplementos. Y la competitividad, sana por supuesto, entre unos bares y otros, nos da como resultado una gran variedad de tapas, cada cuál mejor. Así puedes tomarte desde una mini-hamburguesa, hasta un huevo frito con picadillo, a cambio de tomar un corto, un mosto, o un butano (en realidad, cualquier bebida). La diferencia en Semana Santa, es que todas esas bebidas se cambian por las limonadas, muchas veces caseras, que cada bar ofrece con orgullo. Así que ya sabeis, si vais por León, y os invintan a matar judios, que no se asuste nadie, ¡os están ofreciendo un buen trago de limonada leonesa!
El otro evento que más atrae a la gente, y que provoca que el jueves santo sea imposible caminar por las calles de León, es la procesión de Genarin. Comienza sobre las 12 de la noche, y recorre las calles del barrio Húmedo hasta llegar a la muralla de la antigua ciudad, dónde se honra la memoria de Genarín  depositando un queso, pan, naranjas, una corona de laurel y una botella de orujo. ¡Digno de ver!
Y hasta aquí el sueño de unas vacaciones que han terminado, para dar paso de nuevo a la rutina. ¿Y ahora? Ahora toca comenzar a soñar, como ya he dicho, con las vacaciones de verano. Toca comenzar la operación bikini, deleitarse con las compras de la temporada primavera-verano y por supuesto, ver en el horizonte las playas que nos recibirán dentro de unos meses. ¡Felices sueños!

Papas… y tremendamente sexys

>

Un año más, llega el día del padre y vendedores de corbatas, camisas y jerseys harán su agosto en menos de una semana. Por estas fechas, siempre me pregunto porqué no existe el día de las hijas, puestos a recibir regalos… ¡yo también quiero! Pero lejos de frivolidades, no es que crea que los padres no se merecen tener su propio día, es que en mi opinión, ¡se merecen el año entero! Ellos no piensan en nosotros/as sólo un día, aunque no lo demuestren a viva voz cada segundo de su existencia, se desviven por sus hijas/os todos los días del año, ¿porqué no hacer nosotros/as lo mismo?
Pero ya que toca celebrar el día (y que conste en acta que yo ya he hecho mi regalito y me he comido los pastelitos correspondientes), este año he decidido compartir con todos vosotros mi celebración particular haciendo mención a dos de los padres más sexys que existen. ¿Puedo pedirlos por mi cumpleaños?
  
Bueno, como ya os habéis imaginado, el primero de ellos es Hugh Jackman (¡ay, omá que rico!), que además de haber sido nombrado el hombre más sexy del universo, que no del mundo :-), es todo un padrazo. No me canso de ver, una y otra vez, fotos suyas en las revistas junto a sus churumbeles: sacándoles de paseo, comprando helados, aupándolos sobre sus hombros… Vamos, que no me extraña que esos niños se pasen el día presumiendo de papi. ¡Yo lo haría! Y ya puestos a hablar de Hugh, no puedo evitar hablaros de su próxima peli (o por lo menos, la que todos los foros de internet dicen que será). No he conseguido encontrar un título definitivo, pero lo que sí está claro es que versará sobre la famosa marca de cosméticos Avon. Jackman dará vida a un desempleado que, incapaz de encontrar otro trabajo, se ve obligado a convertirse en vendedor de esta marca e ir de puerta en puerta. Y, oyes, que no he podido evitar imaginándome en la puerta de mi casa con Hugh Jackman diciéndome: “Avon llama a su puerta”. ¡Se lo compro todo!
 El otro padre que me vuelve loca, es mi querido doctor macizo (los que veis Anatomía de Grey, sabéis a quién me refiero, para el resto… ahí os dejo la foto). No sólo me vuelve loca en su papel de cirujano (¿quién no querría tener un médico así?), es que, además sus ojos azules me hipnotizan cada vez que le veo, ¡cómo es posible ser tan guapo! Y una vez más, por si no era lo suficientemente perfecto, también es todo un padrazo. Aún recuerdo un anuncio de televisión que hizo hace un tiempo, en el que destacaban su faceta como padre, y que queréis que os diga… ¡se me caía la baba cada vez que lo veía!, y no precisamente por el bebe… 🙂

En definitiva, llegados a este punto, y para evitar que siga desvariando sobre padres macizos, sólo me queda desearos a todos… ¡feliz día del padre!

Tall latte desnatado con shot de vainilla light

 

Pedir un café en el Starbucks supone toda un aventura, aunque sin duda alguna el objetivo bien merece el sacrificio. Nada más entrar, su decoración te cautivará, ¡querrás sentarte en uno de sus sofás, sí o sí! Pero conseguir un sitio libre no será tarea fácil. Una vez conseguido (si has sido afortunad@ y has entrado en el momento justo en el que alguién abandonaba su preciado sofá), tu siguiente objetivo será pedir tu bebida y algo de comer en la barra. Sí, has entrado convencid@ de que sólo querías un café, pero una vez que has visto el escaparate de postres, no podrás resistirte y terminarás respondiendo un tímido “sí”, a la pregunta-trampa del barista: “¿Quiere algo para comer?”……¡Por supuesto que quieres!

Acabas de alcanzar la mitad de tu objetivo. Pero aún te queda la etapa más complicada de la misión: decidir tu bebida. Y digo bebida y no café, porque, al contario de lo que muchos creen, en Starbucks no sólo se venden cafés. También puedes disfrutar de una gran variedad de tés, chocolates y zumos (por si acaso no era lo suficientemente complicado decidirse entre las diferentes variedades de café, encima ahora te entra la duda, de lo que si realmente te apetecía era un café). Una vez reafirmad@ en la convicción de que has entrado a por un café, llega la hora de enfrentarse al panel-carta. Sí, ese panel enorme que se extiende grandiosamente frente a ti y que te presenta una amplia gama de oportunidades: latte, capuccino, frapuccino… Si no eres un habitual de los Starbucks te quedan dos opciones: a) que termines pidiendo un capuccino, por vergüenza a demostrar tu ignorancia frente al abanico de oportunidades, b) que avasalles al barista con preguntas hasta que te quede suficientemente clara la diferencia entre capuccino y frapuccino, y café y mocá (esá opción es bastante desaconsejable si tienes una larga cola detrás tuyo, aguardando ansiosos por su café matutino). Por fin concluyes tu pedido. Ahora sólo queda esperar a que te lo entreguen para concluir tu misión con éxito.

Por supuesto, a estas alturas del post, muchos ya habréis deducido que mi elección, casi siempre, es el tall latte desnatado con shot de vainilla light. Sí, casi siempre llego sin aire al final del nombre, ¡qué le vamos a hacer! Eso sí, cuando me entregan mi tall late…(creo que no es necesaria la crueldad de reescribir el nombre completo una y otra vez), con su espuma blanca, su vaso de cartón, ¡con mi nombre escrito! (para que queda bien claro, que el café es mío y sólo mío), y acompañado, casi siempre, de una muffin de vainilla y chocolate, la cara de felicidad que se me queda, no puede ser mayor. ¡Objetivo cumplido!
Disfruten de su café.

Una reina vestida de Mango

>

Sí, lo sé. Doña Letizia aún no es reina. Pero estoy segura que, tras su coronación, la Princesa de Asturias mantendrá a Mango entre sus favoritos. Porque ella es así. Porque, a pesar de ser la futura Reina de España, no le importa tener entre los trajes de Pertegaz y las chaquetas de Carolina Herrera, alguna que otra falda de Mango. Letizia supone la modernización de la Casa Real que tanto deseábamos. Ella sabe lo qué es pagar un alquiler, sabe hacer la compra en el super y hacer cuentas para poder llegar a fin de mes. Lo sabe porque antes que Princesa fue mortal. Sí, nuevamente vuelve a ser una de mis una exageración, pero es que en ocasiones parece que los ricos no deben ser mortales.
A todo esto, y aunque ya lo habréis imaginado por la foto, hoy me ha dado por escribir sobre los Príncipes porque he leido el reportaje que le dedican en Vanity Fair. No sólo me ha intrigado su portada. Nunca antes una revista de este tipo le había dedicado una portada a los Príncipes. También el texto con el que abren el artículo (y que ya se han ocupado todos los telediarios de publicar): “Oficialmente los príncipes no conceden entrevistas. Si hemos hablado  con ellos para este reportaje no podemos contarlo“. ¿Soy la única a la que le suena a mafia?
Volviendo a la entrevista, que nunca fue entrevista, he de reconocer que el texto en sí no está nada mal. A mí me ha enganchado desde la primera mayúscula hasta el punto final. Son varios los motivos. Mantienen la filosofía de una de cal y otra de arena, y, aunque al principio del reportaje tienes la completa certeza de que apoyan la Monarquía, una vez terminado, esa certeza ya no es tan certera. Además defienden que Letizia vende más que Felipe. Cierto. Defienden que en España hay más juancarlistas, que monárquicos. Cierto también. Y finalmente, plantean la duda que invade el país: ¿podrán los Príncipes realizar la sucesión con éxito? Si hay que posicionarse, yo me declaro leticista (creo que aún no existe ese adjetivo, pero ya me lo invento yo). Sobre el futuro de la monarquía, sólo me queda añadir: todo futuro es incierto, también el de sangre azul.

Anteriores Entradas antiguas

Lo más valorado

A %d blogueros les gusta esto: