Del cielo al infierno

>

Así nos sentimos los seguidores de la roja durante los 90 minutos del partido entre España y Suiza. Antes de comenzar, todos estábamos seguros de que seríamos los campeones del mundo. Una vez comenzado el encuentro, minuto a minuto, nuestro orgullo de favoritos se deshinchaba para convertirse en pánico. Pánico al ver cómo los jugadores de la selección española tiraban una y otra vez a puerta sin acierto alguno, ¿dónde estaba la brillantez de partidos anteriores?

Y ahí estaba Villa, intentándolo una y otra vez sin conseguirlo, ¡cuánta tensión! Aquí una servidora, vivió el encuentro como una forofa más (¡quién me lo iba a decidir a mi!) y he reconocer que, tras el gol del Suiza, no quería ni mirar la pantalla del televisor, ¿porqué no llegaba el gol? Al otro de las paredes, en la calle, en los edificios contiguos, se escuchaba el rumor de un país en tensión. Gritos ahogados cada vez que Suiza volvía a acercarse a nuestras portería, y ‘¡uys!’ desilusionados que se ahogaban en el silencio cada vez que Jabulani (¿cuántos sabíais que el balón oficial del Mundial tenía nombre? ¡yo me he quedado impresionada con el nombrecito! 🙂 ) rebotaba contra los palos o se desviaba de su trayectoría hacia la portería Suiza. Finalmente terminaba el encuentro, y con él nuestras ilusiones, que se apagaban para volver con fuerza el próximo lunes.

¡Chicos, no nos podéis fallar!

Lo más valorado

A %d blogueros les gusta esto: