David Villa y Ana Torroja juntos por un fin

 

Cuando ayer me llegó el email de Sony Music no daba crédito: Villa se metía a cantante (por una buena causa). Y aunque una servidora tiene especial debilidad por el güaje, he de reconocer que mi primer pensamiento fue: ¡puff, cómo puede sonar eso! Sin embargo, unas horas después, Sony enviaba un segundo email con un vídeo promocional, dónde escuchábamos a Villa y a Ana cantando y contando sus primeras sensaciones. Aquello sonaba realmente bien. ¡Menuda sorpresa!
Tras escuchar parte de la canción, venía mi segunda observación (y mucho más objetiva, para que voy negarlo): ¡qué mono estaba David! Me encantó ver cómo se sonrojaba al escuchar a Ana elogiar su faceta musical. Y es que en los tiempos que corren, son muy pocos los que aún mantienen la sencillez de su vida anónima, al ver su cuenta bancaria sensiblemente más abultada. Así que, sintiéndolo mucho por mi querido Alonso, Villa acaba de afianzar su primer puesto en mi ranking de Asturianos Favoritos. Lo siento, pero no puedo con la cara de amargao a la que nos tiene acostumbrados el piloto en los últimos años. En su defensa, y para demostrar que aún espero ver cómo se sube al podio de campeón del mundo de la Formula 1, aquí dejo esta foto de su paso por El Hormiguero. Cuando llegó a mi email, sólo pude pensar: ¡pero que mono es este chico cuando sonrie! Así que ya sabes, querido Alonsito, ¡a sonreir! que, de momento, aún es gratis.
 
Y vosotros, amigos cafeteros, ¿sois de Alonso o de Villa?

Del cielo al infierno

>

Así nos sentimos los seguidores de la roja durante los 90 minutos del partido entre España y Suiza. Antes de comenzar, todos estábamos seguros de que seríamos los campeones del mundo. Una vez comenzado el encuentro, minuto a minuto, nuestro orgullo de favoritos se deshinchaba para convertirse en pánico. Pánico al ver cómo los jugadores de la selección española tiraban una y otra vez a puerta sin acierto alguno, ¿dónde estaba la brillantez de partidos anteriores?

Y ahí estaba Villa, intentándolo una y otra vez sin conseguirlo, ¡cuánta tensión! Aquí una servidora, vivió el encuentro como una forofa más (¡quién me lo iba a decidir a mi!) y he reconocer que, tras el gol del Suiza, no quería ni mirar la pantalla del televisor, ¿porqué no llegaba el gol? Al otro de las paredes, en la calle, en los edificios contiguos, se escuchaba el rumor de un país en tensión. Gritos ahogados cada vez que Suiza volvía a acercarse a nuestras portería, y ‘¡uys!’ desilusionados que se ahogaban en el silencio cada vez que Jabulani (¿cuántos sabíais que el balón oficial del Mundial tenía nombre? ¡yo me he quedado impresionada con el nombrecito! 🙂 ) rebotaba contra los palos o se desviaba de su trayectoría hacia la portería Suiza. Finalmente terminaba el encuentro, y con él nuestras ilusiones, que se apagaban para volver con fuerza el próximo lunes.

¡Chicos, no nos podéis fallar!

Lo más valorado

A %d blogueros les gusta esto: